Paraguay: cuál fue el origen de la crisis que provocó la renuncia de Santiago Peña
El colapso de Ueno Bank, una entidad financiera que llegó a tener casi tres millones de clientes, desató una tormenta económica, judicial y política en Paraguay. Los vínculos empresariales del presidente con el grupo propietario del banco, los millonarios fondos públicos depositados en la entidad y las sospechas sobre la supervisión financiera aceleraron el desenlace. Peña presentó su renuncia este jueves, mientras el Congreso avanzaba con un juicio político en su contra.
La renuncia de Santiago Peña a la Presidencia de Paraguay tiene su origen en una crisis bancaria que rápidamente se transformó en un escándalo político de alcance nacional. El detonante fue la intervención de Ueno Bank, una entidad financiera que quedó bajo resolución del Banco Central paraguayo luego de detectarse graves problemas de solvencia.
El episodio dejó a millones de usuarios sin acceso inmediato a sus cuentas, puso bajo investigación a directivos del banco y abrió interrogantes sobre la relación entre el sector financiero, los organismos públicos y el poder político.
Pero el problema no apareció de un día para otro. Las primeras advertencias sobre la situación patrimonial de la entidad se remontaban a varios meses atrás y terminaron comprometiendo directamente al gobierno de Peña.
Ueno Bank, el centro del escándalo
Ueno Bank pertenece al Grupo Vázquez y experimentó un crecimiento acelerado desde su transformación en banco en 2023. A través de una estrategia centrada en los servicios digitales, promociones y una amplia captación de usuarios, llegó a reunir cerca de tres millones de clientes.
La entidad también consiguió una fuerte presencia pública mediante patrocinios deportivos, entre ellos el de la selección paraguaya de fútbol.
Sin embargo, detrás de esa expansión comenzaron a aparecer cuestionamientos sobre la calidad de sus activos, sus operaciones financieras y su capacidad para cumplir con los requisitos regulatorios.
El Banco Central del Paraguay detectó un deterioro severo de su solvencia y, el 3 de noviembre de 2026, dispuso iniciar el procedimiento de resolución de la entidad.
La decisión tuvo consecuencias inmediatas: los clientes quedaron sin acceso normal a sus depósitos y el sistema financiero paraguayo enfrentó un episodio de incertidumbre.
Los vínculos de Santiago Peña con el grupo empresario
Uno de los aspectos que convirtió el problema bancario en una crisis presidencial fue la relación previa de Santiago Peña con el grupo empresario propietario de Ueno.
El mandatario había sido accionista de Ueno Holding, sociedad vinculada a la entidad financiera, hasta marzo de 2025, cuando se desprendió de su participación.
Ese antecedente generó cuestionamientos sobre un posible conflicto de intereses, especialmente por la cantidad de recursos públicos que organismos estatales habían depositado en el banco durante su gestión.
Según informó Reuters, Ueno administraba cerca de 850 millones de dólares en fondos públicos. Entre los interrogantes planteados por la oposición figuraban las condiciones de esas colocaciones y los mecanismos de control aplicados por las autoridades.
Peña rechazó haber cometido irregularidades y defendió su actuación, pero los cuestionamientos comenzaron a extenderse dentro de su propio espacio político.
Las advertencias que habían surgido antes del colapso
La crisis también puso bajo la lupa el funcionamiento del Banco Central y la actuación de sus organismos de supervisión.
Durante los meses anteriores habían surgido advertencias técnicas sobre la situación financiera de Ueno, sus balances y determinadas operaciones con empresas vinculadas a sus propietarios.
Uno de los episodios más cuestionados fue el desplazamiento de un funcionario del área de supervisión bancaria que habría elaborado un informe con observaciones sobre la entidad.
La oposición reclamó explicaciones sobre el tratamiento que recibieron esas advertencias y sobre las decisiones adoptadas por las autoridades monetarias.
La situación se agravó cuando, tras la intervención de Ueno, el presidente del Banco Central, Carlos Carvallo, presentó su renuncia. También se iniciaron investigaciones penales que alcanzaron a directivos y personas vinculadas con el banco.
















