El Servicio Penitenciario trabaja para cuidar la salud mental de los efectivos
El contexto de encierro presenta situaciones que requieren una mirada atenta y un abordaje profesional. Por eso, el Servicio Penitenciario Provincial, a través de la Oficina de Salud Mental dependiente de la División Sanidad, trabaja de manera permanente en la prevención, detección temprana y atención de situaciones vinculadas a la salud mental.
Detrás de cada intervención hay un equipo interdisciplinario integrado por psicólogos, psicólogos sociales, acompañantes terapéuticos, trabajadores sociales, personal administrativo y efectivos de seguridad. Cada uno cumple un rol dentro de una misma red de trabajo, donde la observación cotidiana del personal penitenciario también resulta fundamental para detectar cambios de conducta o señales de alerta y activar rápidamente la intervención de los profesionales.
El acompañamiento comienza desde el ingreso al establecimiento penitenciario. En esa instancia se realiza una entrevista de valoración que permite conocer antecedentes relacionados con la salud mental, consumos problemáticos, conductas autolesivas, tratamientos anteriores y vínculos de apoyo.
A partir de allí, el seguimiento puede activarse por diferentes vías, una solicitud voluntaria de la propia persona, una derivación de los equipos de salud, un requerimiento judicial o la detección de una situación que requiera intervención. De esta manera, la atención no queda limitada a una consulta puntual, sino que permite realizar un seguimiento de acuerdo con las necesidades de cada caso.
Cuando aparece una situación de riesgo, existen protocolos específicos que permiten actuar de manera inmediata, evaluar la evolución de la persona y coordinar las medidas necesarias para resguardar su integridad. La intervención se realiza de manera articulada con el Servicio de Psiquiatría, las áreas de seguridad y los demás equipos que forman parte de la institución.
Dentro de esta estrategia también funciona un dispositivo de Centro de Día destinado al abordaje de los consumos problemáticos de sustancias psicoactivas. Allí, las personas que participan realizan un tratamiento ambulatorio intensivo que combina talleres grupales, espacios de psicoeducación y entrevistas individuales.
El trabajo busca brindar herramientas para afrontar situaciones cotidianas dentro y fuera del contexto de encierro. La autorregulación, el manejo de la frustración, la resolución de conflictos y el desarrollo de estrategias para tomar decisiones forman parte de un proceso que apunta a fortalecer recursos personales y construir hábitos saludables.
La salud mental forma parte del trabajo cotidiano del Servicio Penitenciario y requiere de una mirada que atraviesa distintas áreas de la institución. Por eso, profesionales de la salud, personal de seguridad y equipos tratamentales trabajan de manera coordinada para detectar situaciones, intervenir a tiempo y sostener el seguimiento necesario.
Así, el abordaje deja de ser una respuesta únicamente frente a una crisis y se convierte en una tarea preventiva y permanente. Una forma de trabajar que pone en el centro el cuidado de las personas y, al mismo tiempo, contribuye a fortalecer la convivencia y el funcionamiento de toda la institución bajo una premisa clara de cuidar al que cuida.














