Cuánto dinero tiene el Vaticano y qué reformas económicas impuso el papa Francisco?
La Santa Sede administra un patrimonio de miles de millones de euros, con inversiones, propiedades inmobiliarias y activos financieros distribuidos en distintos organismos. Durante su pontificado, Francisco impulsó una profunda reforma económica para transparentar las cuentas, centralizar el manejo de los fondos, limitar los gastos y combatir la corrupción.
¿Cuánto dinero tiene realmente el Vaticano? La pregunta no tiene una respuesta única, porque las finanzas de la Iglesia católica están distribuidas entre diferentes instituciones, fondos y organismos. Sin embargo, los balances oficiales permiten dimensionar el patrimonio de una de las organizaciones religiosas más importantes e influyentes del mundo.
Uno de los principales indicadores es el de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA), organismo encargado de administrar propiedades e inversiones de la Santa Sede.
Según el balance correspondiente a 2025, publicado en julio de 2026, la APSA alcanzó un patrimonio neto de 2.686 millones de euros, unos 2.600 millones de euros. La cifra representa un incremento de 89 millones respecto del ejercicio anterior.
La entidad administra miles de propiedades inmobiliarias, tanto en Italia como en otros países, además de inversiones financieras y reservas. En Italia cuenta con 4.281 unidades inmobiliarias y alrededor de 1.200 propiedades en el extranjero, principalmente en ciudades como Londres, París, Ginebra y Lausana.
El resultado operativo de la APSA durante 2025 fue de 22,8 millones de euros. Además, aportó 22,7 millones para financiar el funcionamiento de la Curia Romana.
Pero ese patrimonio no representa la totalidad de los recursos de la Iglesia católica. Existen otros organismos, como el Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido popularmente como el Banco Vaticano, que administra recursos de instituciones religiosas, órdenes, fundaciones y clientes autorizados.
Por eso, no es correcto afirmar que el Vaticano tiene exactamente 2.686 millones de euros: esa cifra corresponde al patrimonio neto de la APSA y no a la totalidad de los activos de todas las instituciones de la Iglesia.
El Banco Vaticano y el manejo del dinero
El Instituto para las Obras de Religión (IOR) es una de las instituciones financieras más conocidas del Vaticano. Su función es prestar servicios financieros a entidades y personas vinculadas a la Iglesia católica.
Durante décadas, el organismo estuvo rodeado de controversias por cuestionamientos sobre controles internos, operaciones financieras y falta de transparencia.
Francisco consideró que la administración del dinero debía ser una de las prioridades de su pontificado. Desde su llegada al Vaticano en 2013, impulsó cambios destinados a mejorar la supervisión financiera, establecer controles más estrictos y evitar que los recursos de la Iglesia fueran utilizados de manera irregular.
Las principales reformas económicas de Francisco
El papa argentino promovió una transformación de la estructura financiera del Vaticano. Entre las principales medidas se destacan:
1. Creación de la Secretaría para la Economía
En 2014 creó la Secretaría para la Economía, un organismo encargado de supervisar la administración financiera de los distintos departamentos del Vaticano. El objetivo fue establecer controles centralizados sobre presupuestos, gastos y balances.
2. Mayor control sobre el Banco Vaticano
Francisco impulsó una reorganización del IOR, con mayores controles internos, procedimientos de cumplimiento de normas internacionales y revisiones de sus operaciones financieras.
3. Centralización de las inversiones
En diciembre de 2020 dispuso que los fondos, cuentas bancarias e inversiones financieras que estaban bajo la administración de la Secretaría de Estado fueran transferidos a la APSA. La intención fue evitar la dispersión de recursos y establecer una administración más controlada.
4. Auditorías y transparencia
Fortaleció el papel de la Oficina del Auditor General, encargada de revisar los balances y detectar posibles irregularidades en el uso de los recursos. También promovió la elaboración de estados financieros consolidados.
5. Control de donaciones y fondos papales
Estableció mecanismos de supervisión sobre el Óbolo de San Pedro, el fondo que recibe donaciones de fieles de todo el mundo para financiar las actividades del Papa y las obras de caridad de la Iglesia.
6. Reforma de la Curia Romana
En marzo de 2022 promulgó la constitución apostólica Praedicate Evangelium, que reorganizó el funcionamiento de la Curia Romana y reforzó los criterios de eficiencia, transparencia y responsabilidad en la administración de los recursos.
Los escándalos y las resistencias a los cambios
La reforma financiera no estuvo exenta de conflictos. Durante el pontificado de Francisco salieron a la luz investigaciones sobre inversiones inmobiliarias, operaciones financieras y presuntas irregularidades dentro de estructuras del Vaticano.
Uno de los casos más resonantes fue la inversión inmobiliaria en un edificio de Londres, que terminó en un proceso judicial y puso bajo la lupa el manejo de fondos de la Secretaría de Estado.
El episodio evidenció las dificultades para transformar una estructura administrativa que durante años había funcionado con controles fragmentados y escasa supervisión externa.
Francisco buscó establecer nuevas reglas, aunque las reformas no eliminaron todos los problemas financieros ni resolvieron de manera definitiva los desequilibrios presupuestarios.
Una herencia económica para el futuro
La reforma económica fue uno de los capítulos centrales del legado de Francisco. El Papa buscó que la administración del patrimonio de la Iglesia respondiera a criterios de transparencia, austeridad y responsabilidad.
El desafío para el Vaticano continúa siendo sostener sus actividades internacionales, financiar sus organismos, mantener su patrimonio histórico y responder a las necesidades sociales y humanitarias de la Iglesia.
Con miles de millones de euros en activos inmobiliarios y financieros, la Santa Sede sigue siendo una institución con un patrimonio considerable. Sin embargo, administrar esa riqueza y garantizar que sus recursos se utilicen de manera transparente continúa siendo una de las grandes tareas de la conducción de la Iglesia católica.
















