Se quitó la vida un militar retirado que denunció falta de cobertura de IOSFA
Carlos Héctor Vázquez, un suboficial retirado del Ejército Argentino, murió el 1° de mayo pasado en la provincia de San Juan tras ingerir un frasco de pastillas en medio de la disputa que mantenía con el Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (Iosfa) por la falta de atención.
Según consignó Diario Huarpe, el hombre de 77 años ya había intentado quitarse la vida cuando el 4 de marzo pasado se disparó en el abdomen frente al monumento al general San Martín, en el Parque de Mayo en la Ciudad de San Juan. En aquella oportunidad Vázquez fue rápidamente asistido y, gracias a que la bala no alcanzó ningún órgano vital, lograron salvarle la vida.
Tras ser asistido las autoridades encontraron en la mochila, en la que había llevado el arma, una carta en la que explicaba los motivos de su decisión que estaban vinculados a su delicado estado de salud y a la falta de atención por parte de Iosfa.
Allí, el hombre recordaba que era un militar retirado con más de seis décadas de aportes a la obra social de las Fuerzas Armadas. "Desde que comencé mi carrera en el Ejército a los 16 años pago la obra social", aseguraba y seguía: "Tengo casi 80 años y sigo pagando la obra social. Nunca dejé de hacerlo".
Vázquez detallaba además que había sufrido "una infección muy grave en los ojos. En la nariz me hicieron una operación de más de ocho horas y después me detectaron cáncer” y advertía sobre la delicada situación de la obra social: "Nunca vi que un presidente, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, y su ministro abandonaran a sus soldados".
Ajuste en salud
En febrero pasado el gobierno de Javier Milei disolvió el Iosfa que acumuló deudas multimillonarios desde el inicio de la gestión de La Libertad Avanza y durante el paso de Luis Petri por el Ministerio de Defensa en el marco del feroz ajuste impulsado desde la Casa Rosada. Como consecuencia de estas políticas el Iosfa, que tiene más de 600 mil afiliados, debió avanzar en un profundo recorte de sus prestaciones en todo el país. Tras la disolución del Iosfa, el Gobierno creó dos nuevas entidades autárquicas, una destinada exclusivamente al personal militar, la Obra Social de las Fuerzas Armadas (Osfa), y otra a las fuerzas federales de seguridad, la Obra Social de las Fuerzas Federales de Seguridad (Osffeseg).
Al momento del desembarco de Milei en la Casa Rosada, Isofa estaba saneada e incluso tenía superávit. Según advirtió el ex ministro de Defensa Agustín Rossi, “no hay cosa que Milei no destruya: fundieron Iosfa y ahora sacan un DNU para disolverla. La obra social tenía un superávit que ellos convirtieron en un déficit consolidado de 200.000 millones y un déficit operativo mensual enorme”.
“En diciembre de 2023 (Iosfa) era superavitaria. Milei y Petri la destruyeron”, denunció Rossi.
Desde el inicio del gobierno de Milei, la gestión de Iosfa estuvo en manos de tres administradores, los tres mendocinos cercanos a Petri. Los dos primeros, Oscar Sagás y Roberto Fiochi, pidieron préstamos que no se pagaron, y la última fue Betina Surballe. Durante los dos años de gestión libertaria, el personal (sobre todo médicos y técnicos) fue renunciando y los prestadores optaron por dejar de brindar el servicio o exigir copagos altísimos.
A esto se sumó el drama de los afiliados, que en algunos casos tuvieron que pelear para que les entreguen medicamentos oncológicos o insulina. “Nuestras compañeras se van llorando. No hay prótesis, no hay marcapasos. Es una crisis terrible”, contó meses atrás a Página/12 Rubén López, secretario de la junta interna de Iosfa.
Pero el ataque a la obra social por parte del gobierno de LLA fue múltiple: a las deudas millonarias se sumaron los despidos masivos en enero de 2025, que dejaron aún más debilitada a la institución.















