La tobillera electrónica de Cristina Kirchner no puede precisar en qué lugar del edificio está

La tobillera electrónica de Cristina Kirchner no puede precisar en qué lugar del edificio está

El dispositivo de monitoreo electrónico colocado a Cristina Fernández de Kirchner permite determinar si la expresidenta permanece dentro del domicilio fijado por la Justicia, pero no puede establecer con precisión en qué ambiente o sector del edificio se encuentra.

La limitación técnica del sistema volvió a quedar bajo análisis en el marco del régimen de prisión domiciliaria que cumple la exmandataria. La tobillera electrónica funciona como una herramienta de geolocalización y permite verificar que la persona monitoreada permanezca dentro del perímetro establecido judicialmente.

Sin embargo, el dispositivo no ofrece un seguimiento detallado del desplazamiento dentro del inmueble. Es decir, puede aportar información sobre la ubicación general de la persona y advertir eventuales salidas del perímetro autorizado, pero no identificar si Cristina Kirchner se encuentra, por ejemplo, en un determinado piso, habitación o sector del edificio.

El dato adquiere relevancia porque el domicilio de la expresidenta se encuentra en un edificio de departamentos de la Ciudad de Buenos Aires. Por ese motivo, la tecnología de monitoreo no equivale a un sistema de vigilancia permanente dentro de la vivienda.

La tobillera tampoco registra qué actividades realiza la persona monitoreada ni permite conocer con quién se encuentra dentro del domicilio. Su función principal es controlar el cumplimiento de las restricciones de movilidad fijadas por la Justicia.

En el caso de Cristina Kirchner, el monitoreo electrónico forma parte de las condiciones establecidas para el cumplimiento de la prisión domiciliaria. Cualquier eventual incumplimiento del perímetro o de las reglas impuestas debe ser informado a las autoridades correspondientes para que intervenga la Justicia.

De esta manera, el sistema permite controlar dónde está la expresidenta en términos generales, pero no en qué lugar exacto del edificio se encuentra. La diferencia es relevante para comprender qué puede —y qué no puede— detectar una tobillera electrónica.