Crisis en el sector yerbatero: “Hoy el productor trabaja a pérdida y para fundirse”

Crisis en el sector yerbatero: “Hoy el productor trabaja a pérdida y para fundirse”

La actividad yerbatera atraviesa un escenario de profunda preocupación, marcado por la caída de la rentabilidad, el aumento de los costos de producción y los bajos precios que recibe el productor por la materia prima. En este contexto, los pequeños y medianos productores advierten que trabajar ya no garantiza cubrir los gastos y que la continuidad de muchas chacras está en riesgo.

La frase “Hoy el productor trabaja a pérdida y para fundirse” resume el difícil momento que atraviesa el sector, donde quienes sostienen la producción primaria aseguran que los valores que reciben por la yerba mate no alcanzan para afrontar los costos de cosecha, mano de obra, combustible, insumos y mantenimiento de las plantaciones.

La preocupación crece entre los productores, que ven cómo se deteriora su capacidad económica mientras deben continuar trabajando para mantener sus establecimientos en funcionamiento. La falta de rentabilidad no solo afecta los ingresos familiares, sino que también compromete futuras cosechas y pone en peligro la permanencia de numerosos pequeños productores en la actividad.

Uno de los principales reclamos apunta a la necesidad de establecer condiciones comerciales más justas y garantizar precios que contemplen los costos reales de producción. Advierten que, sin medidas concretas, el sector primario seguirá perdiendo terreno frente a una cadena productiva en la que el productor es uno de los eslabones más vulnerables.

La crisis también genera preocupación por sus consecuencias sociales y económicas en las localidades que dependen de la actividad yerbatera, donde miles de familias encuentran en la producción su principal fuente de sustento.

En medio de este panorama, los productores reclaman respuestas urgentes, previsibilidad y políticas que permitan recuperar la rentabilidad. El planteo es claro: producir no puede convertirse en una condena económica para quienes trabajan la tierra.

La advertencia refleja una realidad cada vez más difícil: si el productor no puede sostener su actividad, toda la cadena yerbatera termina quedando comprometida.