Se teme una nueva explosión de los precios
El precio actual del billete verde -dando lugar a una brecha del 145% contra el oficial mayorista- tiene que ver con la falta total de expectativas positivas. Una desconfianza plena de que el Gobierno tenga la capacidad para revertir el escenario.
En este contexto, aparecen las maniobras para sacar provecho de la brecha histórica. Tanto de importadores que intentan acceder a los dólares baratos al Banco Central como de formadores de precios que inflan los valores para cubrirse de una eventual devaluación en el mercado oficial.
Todos se cubren ante lo que claramente aparece como un descalabro total.
Ese escenario hace temer lo peor: que la inflación se agrave el mes que viene, después de un mes de julio donde se espera un índice de precios superior al 7%.
La alarma es compartida desde el Banco Central, donde los datos de alta frecuencia de la primera quincena del mes dan cuenta de esa misma dinámica.
La aceleración inflacionaria terminará impactando en el nivel de consumo, lógicamente. Algo de esto ya se percibió el mes pasado, cuando la suba de los precios era más moderada.
El impacto político y social de una disparada adicional en los precios de los alimentos puede ser sofocante. Por eso, todas las alarmas están sonando en la Casa Rosada. Aunque por ahora no aparecen respuestas contundentes para evitarlo.















