Reclamo de la Iglesia a la clase política: "Todos gritan y nadie escucha"
En la segunda jornada de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), su titular y obispo de San Isidro, Oscar Ojea, pidió "escuchar a aquellos a quienes nadie escucha".
En su homilía durante la segunda jornada de la Asamblea de obispos en Pilar, y en medio de la crisis que atraviesa el país con la escalada del dólar blue, Ojea recordó las palabras del papa Francisco y la importancia "de la escucha".
"Creer en último término es una mirada que nace de una escucha, por eso la escucha es más importante que la mirada. El acto de ver resulta más impositivo. Por la mirada tendemos a poseer el mundo y a dominarlo, definimos y ponemos etiquetas a la realidad con una mirada sesgada. La escucha en cambio, que muchas veces se hace llamada, nos asalta y nos sorprende. Estamos indefensos ante su llegada", sostuvo el prelado.
En su mensaje, Ojea además sostuvo que "esta escucha para ser efectiva debe hacerse desde abajo; con la humildad de quien reconoce en el otro alguien de quien se puede aprender, alguien digno de ser escuchado; desde cerca; haciéndonos vulnerables por la proximidad a lo que el otro nos quiere comunicar y desde dentro; ya que la verdadera sede de la escucha es el corazón. Como decía San Agustín, no tengan el corazón en los oídos, sino los oídos en el corazón".
"Hablamos de una escucha incondicional que, si ofrece algún privilegio, es para aquellos y aquellas a quienes nadie escucha. Justamente son aquellos a los que Jesús quiere que escuchemos mejor", agregó.
Ojea señaló que el papa Francisco "pone en práctica estas actitudes en su diálogo con los jóvenes en el documental 'Amen, Francisco responde'", donde se lo ve "entrar en la conversación en la que chicos y chicas ya están compartiendo, el Papa se integra como uno más en la charla".
"Francisco participa de él con un estilo humilde, que lo hace cercano, sabiendo que vivimos una cultura en la que todos gritan y nadie escucha. El Papa los escucha. Esta es una actitud profética, no demagógica. Llega y se sienta a escuchar. No va a bajar línea, se integra en la conversación y escucha largamente", destacó.
Y planteó que "el Papa se preocupa por empatizar con el interlocutor, comienza valorando en ellos lo que puede valorar y luego expresa serenamente el pensamiento de la Iglesia sin imposiciones".















