Por qué hay tantos terremotos: las claves científicas para entender el temblor de la Tierra

Por qué hay tantos terremotos: las claves científicas para entender el temblor de la Tierra

Tras el devastador sismo de magnitud 7,4 que dejó un saldo de más de 280 muertos en territorio colombiano, la actividad telúrica no dio tregua: en cuestión de días, países como Rusia, Azerbaiyán, Indonesia, Grecia y España reportaron sus propios terremotos. La coincidencia temporal de estos eventos encendió las alarmas a nivel global y reinstaló un dilema recurrente: ¿existe una conexión directa cuando la Tierra tiembla al mismo tiempo en rincones tan distantes del mapa?

Pese a lo llamativo de la secuencia, los expertos aclaran que la proximidad horaria entre un sismo y otro no implica un efecto dominó ni una relación de causa y efecto.

La respuesta radica en la propia estructura de la corteza terrestre, fragmentada en extensas placas tectónicas que se desplazan de manera continua y acumulan tensiones en sus zonas de contacto.

El rol de los límites tectónicos en los terremotos

“La distribución de las placas tectónicas a lo largo de la corteza terrestre domina no solo el volcanismo, sino también los sismos”, explicó Dr. Diego Winocur, Profesor del departamento de Ciencias Geológicas de la UBA. Tal como lo respaldan las mediciones del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), la inmensa mayoría de estos eventos recientes coincidió con las franjas fronterizas que dividen a las diferentes placas.

En estas zonas de fricción permanente, la presión acumulada por el movimiento rocoso alcanza eventualmente un punto de quiebre. Cuando el material cede, libera abruptamente la energía retenida en forma de ondas. “Esa vibración viaja a lo largo de la Tierra hasta llegar a la superficie”, detalló el especialista.

Qué es el Cinturón de Fuego y por qué afectó a Indonesia

El territorio indonesio forma parte del Cinturón de Fuego del Pacífico, un enorme arco de unos 40.000 kilómetros que reúne alrededor del 90% de la actividad sísmica del planeta y casi tres cuartas partes de sus volcanes activos. Este corredor geológico bordea la costa oeste del continente americano y se prolonga a lo largo de Alaska, Japón, Filipinas, Indonesia, Papúa Nueva Guinea y Nueva Zelanda.

Detrás de este comportamiento telúrico tan marcado se encuentra la subducción, un fenómeno en el cual una placa de origen oceánico se desliza debajo de otra.

A medida que se hunde, el calor funde parte de esa superficie generando magma que alimenta la actividad volcánica, al tiempo que la fuerza de fricción acumula una enorme presión que termina por liberar terremotos. Un mecanismo idéntico ocurre entre la placa Sudamericana y la de Nazca, siendo la causa principal del dinamismo sísmico que caracteriza a la Cordillera de los Andes.

Frente a la seguidilla de movimientos detectados en diversas regiones del planeta, el experto enfatizó que la ciencia no puede predecir comportamientos futuros: “No hay proyecciones de aumentos o disminuciones de sismos; siempre están ocurriendo”.