Las importantes nevadas de este año anticipan un derrame positivo para San Juan
La acumulación de nieve en la Cordillera genera expectativas por una mejora en el próximo ciclo hídrico. Sin embargo, los especialistas advierten que todavía habrá que esperar las mediciones definitivas para conocer cuánto de esa reserva se transformará efectivamente en agua para los ríos.
Las intensas nevadas registradas durante este invierno en la Cordillera sanjuanina renovaron las expectativas sobre el futuro hídrico de la provincia. La magnitud de las precipitaciones níveas permite proyectar un escenario más favorable para el próximo ciclo de deshielo, aunque desde los organismos técnicos mantienen la cautela hasta contar con mediciones precisas.
Uno de los datos más destacados es la acumulación de más de dos metros de nieve compactada en algunos sectores de alta montaña, un volumen que multiplica por cinco los registros observados durante el mismo período del año pasado.
El fenómeno comenzó a generar optimismo entre especialistas y autoridades, ya que la nieve constituye una de las principales reservas naturales de agua de San Juan. Las precipitaciones acumuladas durante el invierno serán determinantes para el caudal de los ríos San Juan y Jáchal durante la primavera y el verano.
En julio, investigadores de la Universidad Nacional de San Juan habían calificado uno de los episodios de nieve como uno de los más importantes de los últimos 25 años y señalaron que su magnitud podía modificar las perspectivas para la próxima temporada hídrica.
Una reserva que deberá transformarse en agua
La gran cantidad de nieve acumulada no significa, por sí sola, que toda esa reserva vaya a convertirse en un mayor derrame. El comportamiento de las temperaturas durante los próximos meses, la permanencia de la nieve en altura y las nuevas precipitaciones serán factores decisivos.
Desde Recursos Hídricos remarcaron que todavía no es posible establecer con precisión cuántos hectómetros cúbicos llegarán finalmente a los ríos. Para eso serán necesarias nuevas mediciones y el seguimiento de la evolución del manto nival.
La experiencia reciente también obliga a mantener prudencia: parte de la nieve puede perderse por derretimiento rápido o sublimación antes de incorporarse al sistema hídrico. Por ese motivo, los especialistas siguen de cerca no sólo la cantidad de nieve acumulada, sino también su permanencia y consolidación en la Cordillera.
Expectativa para productores y usuarios del agua
Un mayor derrame representaría una noticia favorable para la agricultura, la actividad productiva y el abastecimiento de los distintos sectores que dependen del sistema de riego provincial.
Además, una recuperación de las reservas permitiría mejorar las condiciones de los embalses y aliviar parcialmente la situación generada por varios años de déficit hídrico.
El escenario actual, por lo tanto, abre una expectativa positiva para San Juan. La Cordillera comenzó a acumular una reserva de nieve significativamente superior a la de temporadas recientes, y todo indica que el próximo ciclo hídrico podría ser mejor. La confirmación llegará con las mediciones oficiales y, fundamentalmente, cuando comience el proceso de deshielo.














