Complicaciones en los vuelos en Ezeiza por la niebla
Al menos catorce vuelos se encuentran afectados en el aeropuerto de Ezeiza, entre demoras, cancelaciones y desvíos, a raíz de la intensa niebla que se abate sobre la zona.
El fenómeno, si bien se manifiesta de manera intermitente, por momentos reduce la visibilidad a casi cero, lo que obliga a la estación aérea a operar bajo la Categoría II, lo que implica que son los comandantes los que definen si aterrizan o no en función de las condiciones meteorológicas.
Hasta el momento, seis vuelos se encuentran en condición de demorados, dos fueron desviados a aeropuertos de alternativa (Aeroparque, Córdoba o Montevideo) y seis fueron cancelados, en este caso, todos pertenecientes a la empresa low cost Flybondi, según informaron a la Agencia Noticias Argentinas, fuentes aeroportuarias.
Operar en Categoría II (CAT II) implica que, cuando las condiciones meteorológicas empeoran, la operación deja de ser convencional y pasa a regirse por márgenes de seguridad muy estrictos y automatizados.
Las operaciones en CAT II, bajo la normativa de la OACI (Organización de Aviación Civil Internacional), exigen una aproximación de precisión con parámetros específicos que determinan si es seguro continuar el descenso o si se debe iniciar una maniobra de escape (Go-Around).
La realidad técnica es que la viabilidad de un aterrizaje con visibilidad reducida depende de una conjunción de cuatro factores indispensables, conocida en la industria como el "trípode" (o cuarteto) de la certificación.
Por un lado, la Infraestructura del Aeropuerto (Radioayudas y Soporte), que en el caso de Ezeiza, las pistas principales (como la Pista 11/29) cuentan con sistemas ILS con capacidad teórica para Categoría III (que permite mínimos aún menores), la habilitación operativa real de la terminal y de sus calles de rodaje suele fijar los mínimos prácticos en CAT II o CAT IIIA según el estado del balizamiento y los procedimientos de bajo movimiento vigentes.
Por otro lado, la Aeronave (Equipamiento de a Bordo) debe estar certificada, ya que no todos los aviones comerciales pueden certificar para CAT II o III. La aeronave debe contar con redundancia de sistemas: múltiples pilotos automáticos, radioaltímetros de alta precisión, sistemas de alerta de fallas redundantes y computadoras de vuelo capaces de acoplarse al ILS de manera autónoma.__IP__
Y finalmente, los pilotos deben poseer una habilitación específica en sus licencias para operar en CAT II/III. Esto requiere un riguroso entrenamiento anual en simulador de vuelo, donde practican fallas críticas a pocos metros del suelo, aproximaciones frustradas y transiciones visuales con visibilidad mínima.
Esto hace que, aún cuando el aeropuerto de Ezeiza se encuentre operativo, no todos los servicios que deben aterrizar en el mismo, estén en condiciones de hacerlo, lo que lleva a que algunos vuelos demoren su arribo esperando mejores condiciones o elijan derivar a un aeropuerto alternativo para aguardar allí las mejoras meteorológicas.















